
miércoles, 30 de julio de 2008
Elogio del latero

sábado, 26 de julio de 2008
De nueces y partos

No por error, sino por voluntad engreída –diría yo-, los rectores Antonio París, Benjamín Sharifker y Luis Ugalde se presentaron en escena para hacer una dramática auditoría al Registro Electoral. Para generar confianza, dijeron.
Otros rectores, los del CNE, aceptaron tan desprendido ofrecimiento con la condición de que fuera con otras universidades y dentro de los parámetros del CNE.
El martes 13 de junio los actores rectores descartaron participar en la auditoría oficial. Pero, no se sabe muy bien cómo, pues el CNE no les dio la data solicitada –perdón por el barbarismo-, los técnicos de la UCV, USB y UCAB le hicieron una auditoría (¿?) al padrón de votantes con el objeto de comprobar la fidelidad de la base de datos. Lo que según los rectores llevaría ¡meses! Se hizo en poco más de 30 días. Y elaboraron un informe.
De estudio trágico, el informe devino en libreto de vulgar astracán. Ni siquiera da risa, porque mucha gente había puesto su confianza en los tres ilustres actores y en una buena representación. Con razón Carlos Figueira, profesor de la USB y asesor del CNE, preguntó el día de la puesta en escena del espectáculo: “¿Por qué ustedes llaman a esto auditoría?”
Encontraron, por ejemplo, que en 107 municipios (distribuidos por todo el país) existen más votantes que habitantes, lo cual, a primera vista, parece alarmante. Y alarmante se ve que en 54 municipios el índice de cobertura llega a niveles de 95% y 99%. Se preguntaron: ¿es sospechoso que, en un padrón en el cual los votantes se inscriben voluntariamente, casi todos los posibles electores estén inscritos? Y se respondieron: en 1983 y 1988 se registraron niveles similares.
Las conclusiones son claras: 1) hay defectos importantes en el padrón, consistentes con la mayoría de las denuncias publicadas en los medios de comunicación; 2) los errores no son nuevos; 3) pero “no hay evidencias de que estas anomalías afecten las preferencias políticas”. Y lo verdaderamente cómico: “Los resultados (de la auditoría) sugieren que los errores no parecen estar relacionados con la intención del voto en un evento comicial presidencial”.
Preguntamos: ¿y para saber eso trajeron a un experto en matemática y estadística de la Universidad de Valencia, España?
El convidado de piedra

Pero el autor de la famosa comedia no redujo tanto esa significación. En efecto, don Juan Tenorio, que había seducido en Nápoles a la bella Isabela, mata en un lance a don Diego de Ulloa, al intentar éste defender el honor de la hija que ya estaba prometida al duque Octavio. Huyendo, de paso por Sevilla, Don Juan se oculta de sus perseguidores en una iglesia, pero ahí se topa con el sepulcro del asesinado comendador, sobre el que lee el siguiente epitafio: “Aquí aguarda del Señor el más leal caballero la venganza de un traidor”. Para mofarse del muerto, el Tenorio lo invita a una cena a su casa, después de la cual vendría el desafío. No contaba Don Juan con que el muerto se presentara, pero ahí estuvo como estatua de piedra. Pasada la comida, Don Gonzalo invita, a su vez, al “burlador de Sevilla” a una cena con él donde estaba enterrado. “Mañana iré –promete don Juan Tenorio- a la capilla/ donde convidado soy/ porque se admire y se espante/ Sevilla de mi valor”. A la mañana siguiente, cumple el Tenorio la promesa. Cuando llega con sus criados, la cena ya está servida. Alacranes y víboras es el plato principal. Hiel y vinagre, el vino. Antes de retirarse de la mesa, Don Gonzalo le pide al invitado la mano para despedirlo. Aquél se la da. En ese momento, el fuego del infierno que corre por las venas del comendador abrasa al seductor impenitente.
En Venezuela hemos tenido últimamente tres convidados de piedra: Gaviria, Carter y José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch. Como en la comedia de Tirso de Molina, no se contentaron los tres invitados con asistir al convite, solamente. Gaviria, pacientemente, obligó a las partes en conflicto a firmar un compromiso de solucionar la crisis política del país por medio de elecciones. Carter propuso el referendo revocatorio y aseguró que éste se producirá. J. M. Vivanco desnudó la situación nacional. “En Venezuela no hay un verdadero acceso a la justicia y hay altos índices de corrupción”, denunció. Pero esto que cualquiera puede aseverar, tiene nombre y apellido. “Las instituciones no pueden someterse a los vaivenes de quien gobierna”, dijo.
jueves, 24 de julio de 2008
Metis

Tal vez entendamos mejor el hecho si consideramos un aspecto de la religión de los griegos y romanos. Entre el mito y la filosofía, las divinidades alegóricas representaban los conceptos abstractos del hombre acerca de los vicios y virtudes, y se utilizaban para orientar el comportamiento humano en sociedad. Así Hibris, la Desmesura, indujo a los hombres a olvidar su condición de mortales, a desear igualarse a los dioses, lo que les trajo el castigo divino por su soberbia y falta de medida.
Pintada por Luca Giordano en el Renacimiento, la Sabiduría es una mujer exuberante y joven, que entrega una llave a la Inventiva y un martillo a la Industria. Para Hesíodo, la Sabiduría es Metis (la Prudencia, en sentido de Previsión). Metis, de ojos que miran al cielo, como en espera de respuestas, cuerpo joven, cabellos rubios y largos, flota sobre los hombres para inspirarles las buenas acciones. Éstos, a cambio, le tributan respeto y temor. Su rostro es plácido, pero doble. En efecto, uno está vuelto hacia el pasado; el otro, hacia el futuro.
Con su iniciativa y realización a ultranza de las elecciones primarias de la oposición, a SÚMATE se le olvidó el pasado y, aconsejada por Hibris, sólo ve el futuro. “La oposición podrá escoger el 13 de agosto a su abanderado unitario, de manera limpia y transparente, y su resultado será dado a conocer en pocas horas”, dijo. Apuntó, además, que abanderar al candidato sólo costará 1.3 millardos de bolívares.
Con ese dinero piensa instalar 2.967 centros de votación, 320 de comunicación y 8.643 mesas. 50.081 voluntarios cuidarán el proceso. Ya mandó a imprimir 4.5 millones de tarjetas. Éste número le fue dictado por Ate (el Error y la Desgracia), porque SÚMATE se olvidó del Firmazo y del Reafirmazo y de sus secuelas.
Este artículo fue escrito en 2006, pero bien pudiera escribirse hoy en Aragua, pues el próximo domingo 27 habrá elecciones primarias. Yo no sé quién le dijo a Súmate que es algo así como el padre de los partidos políticos para indicarles lo que deben hacer. Si sé que debiera convertirse en un partido y dejar de hacer el ridículo como seguramente lo hará, ridículo que Petkoff, Borges y Rosales le evitaron en su momento cuando se pusieron de acuerdo.
31/07/2008. Ya fueron las elecciones. Ganó Henry el de aragua con 71.448 votos (78.4%). Votaron 91.181 electores de un universo de 1.007.831. Es decir, votó el 9% de la población aragüeña en capacidad de hacerlo. La gran pregunta es: ¿era necesario gastar 409.511 bolívares fuertes para saber que Henry se iba a llevar el 80 % de los votos? Pregunta subsidiaria: ¿quién pagó ese montón de plata para averiguar tan poco?
miércoles, 23 de julio de 2008
Animal político

Como jefe religioso no ha renunciado a su cargo político. Al contrario, moviéndose como pez en el agua en esa zona ambigua de política y religión, se está aprovechando de la religión para beneficio político. En otras palabras, está convenciendo al mundo de que se comunica con Dios.
Benedicto XVI se está comportando como un buen cirujano. Desde su asunción del papado, sus esfuerzos han estado dirigidos a estudiar cómo cortar diestramente brazos y piernas, y todo para la salvación de los enfermos. Está resultando ser un experto en golpes de Estado, tal como entiende la expresión G. Naudé, bibliotecario de Richelieu, esto es, quien ejecuta “acciones osadas y extraordinarias que los príncipes están obligados a realizar en los negocios difíciles y como desesperados”.
Su primera gran acción fue fruto de una osadía muy razonada para navegar en mares procelosos y no ahogarse en sutilezas infinitas. En otros términos, hace el zorro cuando trata con zorros. El 12 de septiembre de 2006, en el discurso que dio en la Universidad de Ratisbona, apeló a unas palabras “que recientemente leí en la parte editada por el profesor y teólogo Thedore Khoury del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez durante el invierno de 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos.
El mundo musulmán se rebeló ante tamaña temeridad. Pero en una segunda osadía razonada, el Papa le explicó, sin pedir perdón, que la cita del discurso no reflejaba su propia opinión. ¡Un grupo de 38 teólogos musulmanes y grandes muftís aceptaron como buenas las explicaciones!
El viaje triunfal por Ankara, Éfeso y Estambul no hubiera sido posible sin tantas osadías. El premio al recibimiento turco fue declarar que él no se oponía a la entrada de Turquía a la Unión Europea. Cuando sólo era cardenal Joseph Ratzinger, se había claramente opuesto a tal posibilidad. Sin duda, hombre de ideas firmes... ¡hasta que las cambia!
Monumento a la Paz

Dejamos a otro las consideraciones de sus virtudes artísticas, que debe de tenerlas. Nos interesa su simbología y su sintomatología. Como síntoma, el Monumento a la Paz revela la fiebre de una vieja enfermedad de muchos gobiernos venezolanos, municipales y de los otros. Veamos. Una "mano mineral" se eleva sobre una base urbana de casas y edificios amontonados. Esto si se ve desde el Sur. Desde el Norte, destacan dos porciones carnosas de la parte posterior del cuerpo humano, separadas por una hendidura redondeada. El ano se intuye en la profundidad. Justamente, por donde pudiera deducirse la ubicación de tal orificio, se yergue, erecta, una torre de petróleo. El símbolo fálico es fácilmente reconocible. Si quedaran dudas, las disipa la paloma que, con las alas desplegadas, vuela sobre la torre.
Los Campos Médico y Los Semerucos, en Falcón; Rojo, Morichal y La Esmeralda, en Monagas; Sur, Norte y Guaraguao, en Anzoátegui, y los Campos de la Costa Oriental del Lago, en Zulia, son los "objetos" de una relación, a todas luces, perversa. Lo hecho a los ex trabajadores petroleros no es sino un puro acto de sodomía no deseada.
Con amedrentamiento, amenazas y violencia; sin romper, legalmente, la relación laboral; sin garantizar un debido proceso, de este modo no puede realizarse la "conquista" del "patrimonio petrolero". Tampoco, estatuir la Paz, aunque se le erijan monumentos a la diosa.
Este artículo nunca fue publicado. Se lo envié a Milagros Socorro cuando ella publicó el suyo (muy bueno) sobre el tema en El Nacional. La carta que lo acompañaba le hizo reír, pero el artículo busca hacer pensar sobre aquellas acciones tan dolorosas que sufrieron algunos venezolanos. Creo que las heridas no están cerradas. Y no lo estarán mientras no haya JUSTICIA. Venezuela está en deuda con los petroleros (de entonces).
Para Simón Rodríguez, la moral es un asunto público
lunes, 21 de julio de 2008
Sociedades Americanas en 1828 por Simón Rodríguez
viernes, 18 de julio de 2008
¿Alegres viajeros?... los de antes

No hablamos de los que, en la Antigüedad y en la Edad Media, dejaron un día sus casas y sus cosas y pusieron de por medio leguas de tierras ignotas y mares tenebrosos para encontrarse con los monocoli, dotados de un solo ojo y gigantesco pie, que les servía para correr y para protegerse del sol o de la lluvia, echados sobre sus espaldas, o con los acéfalos, que vivían sin cabeza y con los ojos en los hombros y la boca y nariz en el pecho... Nos referimos a dos de nuestros más conocidos (aunque poco reconocidos) próceres: Francisco de Miranda y Simón Rodríguez.
Don Francisco de Miranda se echó a recorrer mundo en 1771 y murió planeando un nuevo viaje. Así llegó a ser el Precursor y Padre de la Patria venezolana. Porque él la imaginó mucho antes que muchos otros. Este “turista” almorzó con Washington en Filadelfia, tuvo encuentros cercanos con Catalina, Zarina de todas las Rusias; en los salones parisinos saludó a un joven militar llamado Bonaparte y, frecuentemente, hostigaba a William Pitt, Primer Ministro de la Gran Bretaña, para que le financiara la expedición libertadora de Venezuela. En ese menester, sobre la cubierta del Leander en 1806 mandó izar la primera Bandera de la nueva Patria, ideada por él “con los tres colores primarios del arco iris”.

Otro empedernido viajero fue Simón Rodríguez. Salió de Caracas en noviembre de 1795 para no regresar nunca más a ella, porque desde ese día se puso a patear Europa y América, a donde regresa por Cartagena de Indias en 1823. Desde Guayaquil emprende el antepenúltimo viaje, cuando huía de los acosos de un tal Zegarra, el prestamista del capital de una empresa de refinación de esperma para la fabricación de velas que fracasa. Con su hijo Cocho y un amigo, Camilo Gómez, se embarca en una balsa, como Noé. Enfermo, es llevado hasta Amotape, Perú, donde muere en febrero de 1854. Su penúltimo viaje es al Panteón de los Próceres en Lima en diciembre de 1924. El último lo hizo de Lima al Panteón Nacional de Caracas en 1954.
La República imaginada por Miranda, buscada desesperadamente por Rodríguez, ¿dónde está? Si esa no se encuentra aquí, ¿adónde la iremos a buscar? Rodríguez y Miranda, igual que los viajeros antiguos, al tomar distancia de sus propias patrias adquirieron conciencia de su valor. Los antiguos vieron seres fantásticos, que les recordaron su propia humanidad. Los venezolanos, desde lejos, reconocen su identidad.
carloshjorge@hotmail.com
Publicado por TalCual el día 20 de mayo de 2003
Dirección El Valle

La Fortuna es una diosa por todos adorada. Sus devotos le suplican, le ruegan, invierten en ella. Religiosamente, todos los días, semana tras semana, por meses y años visitan sus santuarios y capillas.
Posiblemente en este país ningún otro dios, virgen o santo tiene más adoradores. En sus altares se sacrifica el rebusque diario, el sueldo mensual, hasta el patrimonio familiar. Con bingos, caballos, loterías, terminales, menjurjes, péndulos y plegarias, procesiones y velas, se pretende seducir a la casquivana y veleidosa diosa. Pero ella ama caprichosamente y concede sus favores sin considerar a nadie. Por más que te esfuerces, por más sacrificios que hagas, por más gritos que le des, por más ofrendas que pongas a sus plantas, no puedes hacer nada para obtenerlos. Y es que, como la justicia, ella es ciega, pero también sorda. Los antiguos la representaban presidiendo los sucesos de la vida, distribuyendo bienes y males sin saber a quién.
Adivinos, analistas, augures, brujos, cirujanoplásticos, elegidos, economistas, encuestadores, espiritistas, expertos, loteros, medicoalternativos, mentalistas, milagreros, místicos, numerólogos, parapsicólogos, pastores, predicadores, psicólogos, psíquicos, rematadoresdecaballos, reveladores, sanadores, videntes y otros optimistas de la Coordinadora Democrática venden sus contactos y buenos oficios ante la divinidad. También el Papa, que sigue creando mediadores. Todos ofrecen asegurar la suerte, el amor, la salud, el trabajo, el éxito, la vida eterna y... cambio de gobierno. Dotados de facultades extraordinarias, viendo el aura, oliendo orina, leyendo tabaco o café o las cartas o la marcha de los caracoles o las piedras; escudriñando el iris, interpretando sueños, analizando miserias, sacerdotes y sacerdotisas de la diosa prometen lo imposible. Porque la diosa no quiere saber nada de nosotros. Es inútil insistir. Hay que desistir, por ahora.
Porque sólo los profetas del desastre están acertando en sus predicciones. Según éstos, la diosa en este momento únicamente reparte males a la mayoría. Abramos el periódico de hoy, de cualquier día. Ahí podremos leer éstas malas noticias u otras parecidas: “Pelando clínicas del IVSS; Ratas, zancudos, escombros y basura sepultan al barrio Anauco de San Bernardino; La inversión vuela a Costa Rica; Disturbios en Liceo Andrés Bello por segundo día; Recesión obliga a cierre de tiendas; Decomisan 480 kilos de cocaína; Auguran fin del ejercicio del periodismo; La angustia se apodera de los pacientes renales; Un violento terremoto en Argelia causa más de 640 muertos y 4.700 heridos...”
No siga leyendo. Lo que queda es ir a llorar al Valle. Tome el metro en Plaza Venezuela.
carloshjorge@hotmail.com
Publicado por TalCual el jueves 3 de julio de 2003
Tras el horizonte

Tres son las aspiraciones de todo niño: pisar su sombra, ser grande y ver qué hay más allá del horizonte.
Pisar la sombra se ve como intento reiteradamente fallido. Aunque insistimos. Con el tiempo aprendemos a soportarla, caminamos con ella a todas partes y hasta con ella conversamos.
No es fácil ser grande. Que se sepa, el hombre es el animal que más tarda en crecer. Y además tiene que aprender. Pero cuando, por fin, crecemos, aunque nunca sabemos cuándo eso ocurrió, descubrimos que no valía la pena. ¡Tantas reglas, tanta disciplina, tantos ejercicios para obtener tan poco! Por ello todos quieren volver a la infancia, que es la añoranza, la inocencia, promesa de la felicidad.
Queda el horizonte. ¿Qué viene después de ese límite visual, donde parecen juntarse el cielo prometido y la tierra de nuestras penas? En la búsqueda de un sentido más poético, que pensamos nos pertenece, todos hemos atravesado llanuras, ascendido a montañas, navegado mares o volado por los aires. Pero ¿a dónde nos llevan los pies, los barcos o los aviones?
En todos los tiempos ha habido hombres que un día se echaron a andar para saberlo. Como el alucinado genovés, que en la relación de su tercer viaje, a la vista de las bocas del caudaloso río, padre de los ríos, asentó: “digo que si no procede del Paraíso Terrenal...” Se llamaba Cristóbal Colón. Y no pudo comprobar su alucinación porque "nunca -escribe- se me dañaron los ojos, ni se me rompieron de sangre y con tanto dolor como agora". El signo es un síntoma.
Siglos antes, tres monjes grecosirios: Teófilo, Sergio e Higinio, dejaron un día su árido convento para ir en busca del Jardín del Edén. Después de mucho deambular, se acercaron al Infierno, que siempre queda antes. Pero el Paraíso Terrenal no fue alcanzado.
Los tres ascetas viajeros hicieron un largo viaje para descubrir que... nunca hubo un Paraíso Terrenal. Y que nunca lo habrá. Pero ellos no lo sabían, como Angelo, el emigrante triste de Nicola di Teodoro. Éste aclaró: “triste por el dolor de querer a dos Patrias y no tener ninguna”.
Persiguiendo el horizonte, como a la sombra, nos estamos volviendo viejos. Hemos descubierto que no pertenecemos a ninguna patria , porque nuestra patria no existe. Sólo hay un horizonte sin fin y una agonía, vale decir, espejismo y lucha.
Algunos emigrantes venidos de otras tierras se agolpan, hoy, a las puertas de los consulados buscando pasaportes. Otros, de aquí, desean irse, comprobar por sí mismos qué hay tras el horizonte. Las encuestas hablan de que el 42% de los venezolanos quiere dejar su patria. Unos y otros intentan, una vez más, pisar la propia sombra o regresar a la infancia.
Pero los más nos quedamos. Porque ni aquí ni allá está el Paraíso. No es placentero, pero al menos es bueno saber que somos desgarramiento y nostalgia, que quiere decir 'dolor por el regreso' a la patria perdida. Morriña de retornar a Tortoreos, As Neves, Pontevedra de la agarimosa Galicia, al lugar en el que hipotéticamente alguna vez fuimos felices. ¿Fuimos felices?
carloshjorge@hotmail.com
Publicado TalCual el 18 de julio de 2003, pág. 12
Publicado por Imagen Latinoamericana el jueves 24 de febrero de 2005.
Publicado por El Aragüeño
De la soberanía popular

He debido escribir: la soberanía popular es un fraude. Hegel lo expresó claramente: la soberanía popular es una ilusión. De lo que se trata es de una confusión de conceptos, pues el pueblo, “tomado sin sus monarcas y sin la articulación del todo que se vincula necesaria e inmediatamente con ellos es una masa informe que no constituye ya un Estado”. En otros términos, es esencialmente del monarca, de sus derechos, de su poder, de quien se trata en la organización general del sistema juridicopolítico occidental. El monarca era el cuerpo viviente de la soberanía. Hoy, soberano no tiene por qué ser un monarca en sentido estricto. El poder de uno puede estar en el ejército, los servicios secretos, los consejos de administración de compañías transnacionales, el “complejo militar-industrial” que denunciara Eisenhower en 1960, o... en tiranos y aprendices de tiranos. Entonces, soberano es quien tiene el poder para decidir, no sobre el funcionamiento normal de un orden jurídico, sino sobre los estados de excepción o, con palabras de Bodino, para hacer callar el Derecho cuando la necesidad es urgente, para castigar al enemigo interno al instante.
Para entender la tiranía debemos volver a los clásicos. Tanto Platón como Aristóteles hicieron énfasis en la degeneración de sistemas de gobierno. El Estagirita reconocía tres formas correctas de ejercer el poder: el reinado de uno, la aristocracia de los pocos (los ‘mejores’) y la república (politeia) o gobierno de los muchos.
Pero estas formas pueden degenerar en tiranía, el gobierno de uno dirigido a la utilidad del monarca, la oligarquía o el poder ejercido para utilidad de los ricos y la democracia, es decir, la república vuelta hacia el beneficio de los pobres únicamente. Son degeneradas porque ninguna de estas formas gobierna para utilidad pública.
Pero los hombres se juntan para vivir bien todos y cada uno, por ello éste es el fin del Estado. ¿Qué beneficia más -se pregunta el preceptor de Alejandro Magno- ser gobernado por un hombre excelente o por excelentes leyes? Mejor es aquello que no está sujeto en absoluto a pasiones. Ahora bien, esas pasiones no corresponden a las leyes, mientras que toda alma humana necesariamente las posee.
La exención de toda responsabilidad y el poder vitalicio es un poder excesivamente grande, y el poder que no se halla regulado por leyes, sino por el propio arbitrio, es peligroso, señalaba el viejo filósofo. Y añadía: "El poder más necesario al pueblo (es) el de elegir los magistrados y hacerse rendir cuenta de sus gestiones, pues, privado de semejante poder, el pueblo será esclavo y enemigo".
Si queremos entender la tragedia del soberano pueblo de Cuba, leamos la Política de Aristóteles. Cuba puede definirse como república de un ciudadano y... medio (cuando está sobrio). El único acaba de ser condecorado por su exitosa satrapía. Para los demás sólo queda vasallaje y esclavitud. Sin soberanía.
carloshjorge@hotmail.com
Publicado en TalCual, p. 13, el 31 de julio de 2003