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sábado, 26 de julio de 2008

De nueces y partos


La deliciosa comedia Mucho ruido y pocas nueces (1599) es una obra de Shakespeare en que mejor se amalgaman lo cómico y lo dramático. Víctor Hugo la calificó de tragedia que se resuelve en la risa. Por un afortunado error, el copista del manuscrito, que sirvió para las ediciones de 1600 y 1623, en lugar de los personajes consignó los nombres de los actores.

No por error, sino por voluntad engreída –diría yo-, los rectores Antonio París, Benjamín Sharifker y Luis Ugalde se presentaron en escena para hacer una dramática auditoría al Registro Electoral. Para generar confianza, dijeron.

Otros rectores, los del CNE, aceptaron tan desprendido ofrecimiento con la condición de que fuera con otras universidades y dentro de los parámetros del CNE.

El martes 13 de junio los actores rectores descartaron participar en la auditoría oficial. Pero, no se sabe muy bien cómo, pues el CNE no les dio la data solicitada –perdón por el barbarismo-, los técnicos de la UCV, USB y UCAB le hicieron una auditoría (¿?) al padrón de votantes con el objeto de comprobar la fidelidad de la base de datos. Lo que según los rectores llevaría ¡meses! Se hizo en poco más de 30 días. Y elaboraron un informe.

De estudio trágico, el informe devino en libreto de vulgar astracán. Ni siquiera da risa, porque mucha gente había puesto su confianza en los tres ilustres actores y en una buena representación. Con razón Carlos Figueira, profesor de la USB y asesor del CNE, preguntó el día de la puesta en escena del espectáculo: “¿Por qué ustedes llaman a esto auditoría?”

Encontraron, por ejemplo, que en 107 municipios (distribuidos por todo el país) existen más votantes que habitantes, lo cual, a primera vista, parece alarmante. Y alarmante se ve que en 54 municipios el índice de cobertura llega a niveles de 95% y 99%. Se preguntaron: ¿es sospechoso que, en un padrón en el cual los votantes se inscriben voluntariamente, casi todos los posibles electores estén inscritos? Y se respondieron: en 1983 y 1988 se registraron niveles similares.

Las conclusiones son claras: 1) hay defectos importantes en el padrón, consistentes con la mayoría de las denuncias publicadas en los medios de comunicación; 2) los errores no son nuevos; 3) pero “no hay evidencias de que estas anomalías afecten las preferencias políticas”. Y lo verdaderamente cómico: “Los resultados (de la auditoría) sugieren que los errores no parecen estar relacionados con la intención del voto en un evento comicial presidencial”. 

Éste fue el parto de los montes, expresión del poeta latino Horacio que el DRAE define como “cosa ridícula y fútil que sucede o sobreviene cuando se esperaba u se anunciaba una grande y de consideración”.

Preguntamos: ¿y para saber eso trajeron a un experto en matemática y estadística de la Universidad de Valencia, España?

Este artículo se publica hoy por primera vez, aunque fue redactado en el momento de los hechos que se comentan. La oposición al gobierno no sólo ha cometido errores, sino que también ha hecho el ridículo, como en el caso.

Lector, si me dejas un Comentario, mejoro el blog. Doblemente agradecido

jueves, 24 de julio de 2008

Metis


No deja de ser una lástima que el antónimo de ‘desmesurado’ sea ‘mesurado’, ‘minúsculo’, que no ayuda a entender el concepto contrario de ‘descomunal’ y ‘exagerado’. Tal vez ‘irrisorio’ sea el que más se le acerca. Pero no es ‘grotesco’, ‘cómico’ o ridículo lo que le pasará a SÚMATE, porque la cosa no es de risa. Habrá que decirle como Don Quijote a Sancho: “Y a Dios, el cual te guarde de que ninguno te tenga lástima”. Pero de seguro Poiné, el Castigo, irá a visitar a la otrora prestigiosa organización civil.

Tal vez entendamos mejor el hecho si consideramos un aspecto de la religión de los griegos y romanos. Entre el mito y la filosofía, las divinidades alegóricas representaban los conceptos abstractos del hombre acerca de los vicios y virtudes, y se utilizaban para orientar el comportamiento humano en sociedad. Así Hibris, la Desmesura, indujo a los hombres a olvidar su condición de mortales, a desear igualarse a los dioses, lo que les trajo el castigo divino por su soberbia y falta de medida.


Pintada por Luca Giordano en el Renacimiento, la Sabiduría es una mujer exuberante y joven, que entrega una llave a la Inventiva y un martillo a la Industria. Para Hesíodo, la Sabiduría es Metis (la Prudencia, en sentido de Previsión). Metis, de ojos que miran al cielo, como en espera de respuestas, cuerpo joven, cabellos rubios y largos, flota sobre los hombres para inspirarles las buenas acciones. Éstos, a cambio, le tributan respeto y temor. Su rostro es plácido, pero doble. En efecto, uno está vuelto hacia el pasado; el otro, hacia el futuro.


Con su iniciativa y realización a ultranza de las elecciones primarias de la oposición, a SÚMATE se le olvidó el pasado y, aconsejada por Hibris, sólo ve el futuro. “La oposición podrá escoger el 13 de agosto a su abanderado unitario, de manera limpia y transparente, y su resultado será dado a conocer en pocas horas”, dijo. Apuntó, además, que abanderar al candidato sólo costará 1.3 millardos de bolívares.


Con ese dinero piensa instalar 2.967 centros de votación, 320 de comunicación y 8.643 mesas. 50.081 voluntarios cuidarán el proceso. Ya mandó a imprimir 4.5 millones de tarjetas. Éste número le fue dictado por Ate (el Error y la Desgracia), porque SÚMATE se olvidó del Firmazo y del Reafirmazo y de sus secuelas.

carloshjorge@hotmail.com

Este artículo fue escrito en 2006, pero bien pudiera escribirse hoy en Aragua, pues el próximo domingo 27 habrá elecciones primarias. Yo no sé quién le dijo a Súmate que es algo así como el padre de los partidos políticos para indicarles lo que deben hacer. Si sé que debiera convertirse en un partido y dejar de hacer el ridículo como seguramente lo hará, ridículo que Petkoff, Borges y Rosales le evitaron en su momento cuando se pusieron de acuerdo.

31/07/2008. Ya fueron las elecciones. Ganó Henry el de aragua con 71.448 votos (78.4%). Votaron 91.181 electores de un universo de 1.007.831. Es decir, votó el 9% de la población aragüeña en capacidad de hacerlo. La gran pregunta es: ¿era necesario gastar 409.511 bolívares fuertes para saber que Henry se iba a llevar el 80 % de los votos? Pregunta subsidiaria: ¿quién pagó ese montón de plata para averiguar tan poco?

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jueves, 17 de julio de 2008

Objetado


-Buenos días.
-Buenas.
-Por favor, quisiera renovar mi cédula.
-Ajá. ¿Le ha sacado copia?
-Sí, señor, aquí la tengo.
-Deme acá la original y tome asiento .
No hay lugar dónde sentarse. Un individuo recibe la cédula y marca un número en una teléfono celular. Habla con alguien por el aparato. Espera. A una seña suya, vuelve a la sala el primer funcionario.
-¿Señor XY?
-Sí, soy yo.
-Objetado.
-¿Cómo?
-Está objetado. Diríjase al piso 6 del edifico de la DIEX en El Silencio. Que pase el siguiente.

-Buenos días. ¿Estoy en el piso 6?
-Sí.
-Me envían de la DIEX de la Av. Andrés Bello para renovar mi cédula.
-Bueno, esto es del Consejo Nacional Electoral, pero tiene que venir el próximo lunes. Trabajamos de lunes a jueves de ocho y media a once y media, y de una y media a cuatro y media.
-Muchas gracias, señor. Adiós.

En la teoría fue J. Lacan quien primero invirtió la conocida fórmula saussereana del signo lingüístico de significado sobre el significante con un propósito práctico, terapéutico. En efecto, el psicoanalista francés enseñaba que el significante marca al sujeto. Es decir, el sujeto es efecto de la cadena del significante, pues está marcado en el lugar del significado de un significante que lo representa ante otro significante. Entre los dos hacen la cadena.

Si traducimos la jerga, diremos que la cédula de identidad es un significante fundamental proporcionado por el Gobierno y que sustituye y representa ante el significante primordial, el Estado, a un individuo. Mediante un número, éste queda incrustado, sujeto, como eslabón en una compleja red denominada ciudadanía. De existencia natural pasa el individuo a la existencia política: ciudadano, con derechos y deberes. Pero si esa cédula de identidad le es arrebatada, no existe. 

La pregunta es: ¿Cómo se renueva una cédula de identidad sin ser humillado por ejercer un derecho?

carloshjorge@hotmail.com
Publicado por TalCual, pág. 13, el 5 de abril de 2004
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miércoles, 16 de julio de 2008

El desierto de los bárbaros



Como en una isla abandonada, vivimos en un fuerte circundado por territorios vacíos: el desierto de los bárbaros. El fuerte es una especie de viejo castillo. Pero si le preguntas a los viandantes, te dirán: “Aquí no hay ninguna fortaleza. Está todo cerrado. Desde hace unos ocho años no vive nadie. Prueba a llamar y los ecos te devolverán la voz con un timbre hostil”.

No es imponente ni hermoso nuestro fuerte, tal vez pintoresco. Todos adentro parecen haber olvidado que alguna vez tuvimos flores, mujeres hermosas, niños juguetones, mozos bravíos... cosas alegres. Por el contrario, es frecuente observar el vuelo de cuervos que pasan rasantes a perderse en la inmensa, pedregosa e inhóspita llanura. O bandadas de zamuros que descansan en una pata sobre algunos salientes esperando la carroña.

Aunque en un tiempo fue admirado, ahora es una fortaleza de segunda categoría, un trozo de frontera muerta. Es decir, una frontera que no preocupa mucho. “Irse, irse lo más pronto posible, salir fuera al aire, salir de este misterio neblinoso”, susurran algunos. “¿Tendremos que permanecer aquí años y años? ¿Se consumirá entre estos muros desnudos y húmedos nuestra juventud?”, se preguntan otros. “Sentimos que a nuestro alrededor crece una trama que intenta retenernos para siempre”, confiesan agobiados los más.

Un día vimos un punto negro (¿o blanco?) que se movía en los límites de la llanura. En la noche se convierte en una lucecita que parece acercarse poco a poco y volverse mayor. Muchas veces debió de ser sólo ilusión, nacida del deseo, y en otras, un efectivo progreso, hasta el punto de que alguien finalmente la vio con claridad.

De pronto, se convierte en una franja negra que avanza. “¡Vienen! ¡Vienen! ¡La guerra! ¡La guerra!”. Un presentimiento vaga por todo el fuerte. Más o menos como en los sueños, ¡por fin!, del norte bajaba gente misteriosa. ¡Qué triste equivocación! Crees que a tu alrededor hay criaturas semejantes a ti, pero sólo hay piedras que hablan una lengua extranjera. Estás a punto de saludar a un amigo y el brazo cae inerte, la sonrisa se apaga, porque adviertes que estás completamente solo. Quizá todo fue mejor así.

Disipada la niebla, se pudo comprobar que era un caballo. Claro que era algo extraordinario, de inquietante significado. Nadie conseguía apartar los ojos de él. Aquel caballo rompía las reglas, volvía a traer las viejas leyendas del norte, con bárbaros y batallas. Con su ilógica presencia, llenaba todo el desierto. “¡Es un caballo de Troya!”, gritaron algunos, y se espantaron. ¿Lo es? No lo sabemos. Los técnicos lo están revisando. Para muchos es la hora de la espera suplementaria, la esperanza de la curación, porque -dicen – viene lleno de medicinas. Y se forjan historias heroicas que probablemente no se producirán nunca, pero que de todos modos sirven para animar sus monótonas y tristes vidas en el fuerte
.

Publicado por TalCual, pág. 20, el 14 de Julio y 3 de Agosto de 2006
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