lunes, 18 de mayo de 2009

A modo de preámbulo

Antes de andar por este blog, amigo lector, debes saber que en él vas a encontrar mi opinión sobre un conjunto de temas que me obsesionan. Muchos de esos puntos de vista fueron publicados en periódicos como Tal Cual (Caracas), El Aragüeño (Maracay) o Imagen Latinoamericana (Miami). También vas a encontrar otras entradas que hablan de mis ponencias en algunos congresos y conferencias y artículos de revistas de carácter general y otras indizadas.

Es muy posible que no compartas ni opiniones ni gusto por algunas ilustraciones que he puesto en esta página para hacerte la lectura más llevadera. Te quedaré muy agradecido si te tomas la molestia de escribir tus impresiones en los espacios de comentarios de cada entrada. Para los que son de carácter general, usa ésta.

Dos amigos (los dos se llaman Fernando) me dejaron su apreciación de los artículos que ya había publicado en Tal Cual. Aquí la transcribo: De: "jose fernando yurman" Para : Carlos H Jorge Pérez Asunto : Artículos Fecha : Wed, 20 Aug 2003 09:00:52 -0400
Carlos Jorge. Leí todos tus artículos con un extraordinario placer. Juntar la sencillez con la profundidad y la amenidad, es una fortuna escasa, así que te felicito por ese notable talento. En este tiempo tan frenético de propósitos, lograr una distancia y una perspectiva erudita y sosegada como la que procuras con tanta soltura en tus artículos, resulta un aporte invalorable y necesario. Deberías juntarlos y publicarlos mas adelante, son realmente muy buenos. Un cordial saludo. Fernando. 

Fernando Rodriguez frodriguez@talcualdigital.com Enviado el :Jueves, 13 de Enero de 2005 10:39:14 a.m. Para: Carlos H Jorge Pérez carloshjorge@hotmail.com Asunto: Re: PLATÓN

Querido Jorge: Nos queda un solo artículo tuyo, Platón. Esperamos que sigas enviando tus originalísimos artículos que no se parecen a ningún otro de la prensa nacional y son estupendos. Feliz año, si es posible en tanta oscuridad. Abrazos.

Yo sé que lo anterior es incienso. Pero el incienso, además de servir para la pleitesía, también se emplea para perfumar el ambiente. En serio, si tú disfrutas de los artículos leyéndolos como yo lo hice escribiéndolos, estaré más que satisfecho.

miércoles, 1 de abril de 2009

TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN: CONFEDERACIÓN

Algo gordo debe de estar pasando con la Revolución para que sus “ideólogos” estén cortando una de las tres raíces del árbol de los conjurados. (Aunque, lo más seguro, es que se hayan decidido a podar y a serrar el famoso árbol que se había ido secando. La raíz bolivariana fue cortada con un solo hachazo el 15 de febrero pasado, y más de seis millones de votos hicieron leña del asunto de la tiranía que dice que ésta nace de la costumbre del pueblo de obedecer. En su estilo siempre desenfadado, Manuel Caballero nos informó con lujo de detalles sobre lo ocurrido al feberalismo zamorano). 

Uno de los argumentos de Simón Rodríguez -la tercera raíz de la frondosa mata- para oponerse a la monarquía versa sobre la corrupción en la distancia. “La ventaja del Gobierno de uno solo -dijo en la Defensa de Bolívar- es que lo que el Gobernante manda se hace; pero tiene la desventaja de no saber siempre el Gobernante lo que manda, porque no puede verlo todo. Las providencias del Soberano recaen en último resultado sobre la Economía: esta pide ojos en todas partes, y el Soberano no ve sino las pinturas que el interés de cada Ministro le presenta (...). Se cree que el sistema Republicano está sujeto a los mismos inconvenientes, en esta parte; pero es porque no se advierte que su Administración es Monárquica” (¡Toma tu tomate!, provoca decir). 

En una larga carta al coronel Anselmo Pineda, fechada en Túquerres, Colombia, el 2 de febrero de 1847, le dice el filósofo sobre el asunto de la centralización que hoy desvela a muchos venezolanos: “Los vastos dominios se gobiernan mal, porque la dominación degenera en tiranía, al paso que se aleja del centro. La influencia moral es al revés de la influencia física; en esta se ve que los cuerpos inmediatos a un foco se abrasan, mientras que los distantes están fríos; por el contrario, la Administración más moderada es despótica a lo lejos, por el abuso que los empleados hacen de sus facultades, al favor de la distancia”. 

Pero también en la misma carta el maestro de Bolívar apunta soluciones: “La verdadera utilidad de la creación [de dos provincias nuevas] es hacer que los habitantes se interesen en la prosperidad de su suelo; así se destruyen los privilegios provinciales (...) Ojalá cada parroquia se erigiera en Toparquía; entonces habría confederación... el Gobierno más perfecto de cuantos pueda imaginar la mejor política! es el modo de dar por el pie al despotismo”.

 ¡Quién diría que la contra se ha puesto a la sombra del árbol de la conjura y los próceres de la Revolución tienen que entrar en la Misión Róbinson para formarse ideológicamente!

domingo, 8 de marzo de 2009

Teoría de la revoluciòn: Revoluciòn campesina

Un autor califica de utopía superestructural el proyecto político de Simón Rodríguez porque el filósofo pretendía “completar las transformaciones producidas por la independencia a nivel de lo jurídico-político por la vía de la creación -mediante reformas al sistema educativo- de una mentalidad en la población que se adecuase a las nuevas instituciones políticas, dejando intacta la infraestructura” (López Palma, J. : Simón Rodríguez, utopía y socialismo).

 La verdad es que Simón Rodríguez sí pretendía cambios profundos en la “infraestructura” de las naciones americanas que acaban de constituirse en repúblicas. En 1830, desde Arequipa, dirá claramente que “Si los americanos quieren que la revolución POLITICA que el peso de las cosas ha hecho, y que las circunstancias han protejido, les traiga verdaderos bienes, hagan una revolución ECONÓMICA y empiécenla por los campos — de ellos pasarán a los talleres de las pocas artes que tienen — y diariamente notarán mejoras, que nunca habrían conseguido empezando por las ciudades”. 

Llama mucho la atención esta insistencia de Rodríguez en querer empezar la revolución económica americana “por los campos”. ¿Por qué? En otro lugar aventuramos varias hipótesis para explicar el hecho. Una de ellas está en Oceana (1656), la obra utópica de J. Harrington. Este teórico observó que la única forma de gobierno permanente en un país depende de la distribución de la propiedad y, en especial, de la propiedad de la tierra. Cualquiera que sea la clase que posea un “equilibrio” o “balanza” preponderante de la tierra -p.e., las tres cuartas partes- tiene la necesidad económica de poseer el control del gobierno. (Harrington derivó en parte esta teoría de la idea aristotélica de que la causa principal de las revoluciones son las desigualdades de propiedad). 

Pero al solicitar la propiedad de la tierra para los desposeídos, Simón Rodríguez -al igual que en su momento lo hiciera Harrington- subestimó la influencia de la manufactura, del comercio y de las finanzas. No cabe duda de que ambos autores exageraron el peso político de la propiedad de la tierra. La razón que adujo el filósofo caraqueño fue que “El producto de la tierra es seguro, constante i aumenta en razón del trabajo. El producto de un taller es un interés de fuerzas — constante si se aplican siempre, i progresivo si se aumentan /.../.El producto del tráfico es eventual (Sociedades Americanas en 1828). 

La Revolución Bonita copió la falsa creencia en el peso político de la propiedad de la tierra. Sólo así puede entenderse el enorme esfuerzo que ha hecho para expropiar latifundios muy productivos y convertirlos en conucos, al tiempo que arruina industrias endógenas para favorecer las de otros países. El maestro de Bolívar propuso ir a los campos, porque en las ciudades de entonces, por falta de industrias, sus habitantes vivían “apiñados, en desorden, alrededor de los templos, esperando de la Providencia lo que no les ha prometido” . 

Pero hoy no es entonces.

carloshjorge@hotmail.com

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Teorìa de la revolución: El desorden

Un índice de la inconfundible escritura del maestro de Caracas que fue Simón Rodríguez es la definición. Cuando se lo lee con calma, podemos imaginarnos sentados en un banco de su escuela escuchando la correcta significación de los términos. Era tan obsesiva en él esta tarea que en sus obras, de apenas 746 páginas, hay más de 300 definiciones. Y pocos términos son tratados tan minuciosamente como conveniencia y orden. 

Dijo del primero: “Promete el Gobierno algo y firma... por conveniencia. Se lo recuerdan, y lo difiere para cuando convenga. Le instan, y se descarga con no conviene. Le requieren y falta a su palabra por conviene. Se le quejan, y se disculpa con que así conviene. Le reclaman perjuicios, y se hace el sordo por conveniencia pública”. 

Y del segundo escribió: “Meter a uno en la cárcel porque se queja es poner orden. Imponer silencio es llamar al orden. Revolver un vecindario es establecer el orden. Se destituye, destierra o mata por conservar el orden. Todo el mal que resulta está en el orden. Y el fin que se lleva en todo es el orden público”. Tal esfuerzo del filósofo es porque “la inteligencia de estas dos palabras es la causa de todos nuestros desaciertos” -dijo en 1842 y pudiera repetir en 2009-. 

En aquel tiempo, como ahora, “el curso de la Revolución (que ha dado en catarata y poco le falta para precipitarse en cascada)” devino en DESORDEN con nombre de RE PÚ BLI CA. (¿Qué mayor desorden, con una caída ilegal e inmoral superior a la del Churún Merú, que la protagonizada por el intento de salto de la cerca de una planta procesadora de arroz hecha por un gobernador!).

 Pero el desorden, que hoy impunemente reproducimos, empezó en 1989. El 27 de febrero de ese año no es el día de la participación protagónica del pueblo, como dicen insistentemente los que buscan mantener el curso de la revolución. Tampoco es la memoria que regresa para “advertirnos de lo que es capaz un pueblo enardecido”, como escribió El Nacional en un editorial. No me cabe la menor duda de que el redactor debió haber escrito enloquecido y hubiera sido justo. Milagros Socorro lo dijo impecablemente: “hace 20 años que la gente salió a saquear y robar”. Y añadió que de tan infausta fecha “sólo han quedado deudos lamentando la muerte de sus seres queridos y una persistente impunidad”. Como la del gobernador (¿!) de marras. Sólo de un pueblo que pierde la cordura se pueden hacer las aseveraciones citadas. Y más locura sería unir los militares al “pueblo pobre” en el hipotético caso –“Dios no lo quiera”- de que “se desatara de nuevo” (sic) para atacar a los ricos

Publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 11 de marzo de 2009.


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miércoles, 18 de febrero de 2009

Teoría de la Revolución: El juego

La obra de Germán Roscio El triunfo de la libertad sobre el despotismo, libro de cabecera del presidente mexicano Benito Juárez, es una de las pocas obras de teoría política de la época de la Independencia de América. Su contemporáneo y compatriota, el también caraqueño Simón Rodríguez, no sólo escribió de teoría política para aclarar los acontecimientos de su turbulenta época sino de teoría revolucionaria. 

A 198 años de la Independencia, 149 de la Federación y 10 de la Revolución bonita, el maestro de Bolívar tal vez nos pueda dar algunas lecciones de lo qué entender por revolución y qué podemos esperar de la última nombrada. En el artículo de hoy me limitaré a una comparación. En los que vienen prometo seguir hurgando en nuestro pasado más heroico para entender lo porvenir que se ve bastante prosaico. 

En Lima, en 1842, casi al final de Sociedades Americanas en 1828, el filósofo caraqueño comparó “el estado de la Cuestión Política, en América, a un JUEGO”. No deja de sorprender la comparación. También en su época, pues escribió a continuación: “¿Qué tiene que ver la Revolución con el JUEGO? (preguntarán algunos)”. “El que no vea que la contienda actual es un JUEGO no tiene ojos intelectuales”, les contestó. Y pasa a definir: “Jugar es apostar a quien gana”. 

En estos días los venezolanos apostaron: unos perdieron, otros ganaron. De los que perdieron –que fueron obligados a jugar, aunque no tenían ganas-, unos se defienden diciendo que “el ventajismo oficialista tornó el referéndum en un gran fraude”; otros denuncian “un plan intimidatorio (que) existe y seguirá existiendo”. Los ganadores aseguran que derrotaron la mentira de las encuestas de empresas que venden perro y que cuando la gente llega a su casa descubre que era gato (en mi época se decía dar gato por liebre). Y debe de ser verdad, pues no se entiende que los “ganadores” de hace dos meses hayan perdido por más de nueve puntos en tan poco tiempo. Pero así es el juego electoral. Es muy posible que el lector de hoy, al igual que el de ayer, cuando se le dice juego asocie la palabra con perinolas, yoyos, metras, trompos, vuelos de papagayos, escondites y tantos otros regocijos que poblaron nuestra infancia. 

Pero el juego al que se refiere el Sócrates de Caracas es un poco más peligroso que los nombrados. Lo describió así: “Si porque el contrario me lleva una parada, lo mato ¿con quién sigo jugando? Y si cuando yo gané me hubieran matado… ¿jugaría hoy?” La comparación se estableció para denunciar el prejuicio de “los que sostienen que la Revolución debe seguir su curso”… entendiendo que el curso es seguir insultándose, desterrándose y matándose por opiniones que no tienen otro fundamento que el modo de proceder en la misma empresa.

carloshjorge@hotmail.com

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lunes, 5 de enero de 2009

Amor por razón de Estado

A despecho de los posmodernos, sigo proponiendo un retorno a los clásicos porque tienen mucho que enseñarnos. En estos días pasados oí tantos llamados a la concordia y a la unidad, a la paz y al amor, pedidos al abrazo fraterno de alegría y esperanza -mientras la aviación de Israel pulverizaba ¡en sábado! los escondrijos de Hamas en la franja de Gaza-, que no pude menos que recordar una comedia del fraile mercedario llamado Gabriel Téllez, mejor conocido por su nom de plume como Tirso de Molina. El nombre de la comedia de marras, de 1622, lleva el título del artículo. 

En pleno Siglo de Oro el autor se atrevió a enfrentar el régimen absolutista del Cuarto Felipe con su “teatro de oposición”. Con una actitud audazmente agresiva, mostró el fraile su hostilidad al hombre recién devenido monarca. Y más. Tirso de Molina no suele ser complaciente con nadie, no sólo con los poderosos. Y no lo es porque, como cura, conocía la conciencia de la gente que se confesaba. Y lo que uno confiesa no son precisamente las virtudes, sino los pecados. Entre otros, el de la hipocresía. 

Después del bochornoso espectáculo brindado gratuitamente a propósito de las elecciones de 23 N, por ejemplo, en Bolívar (¡perdón, Andrés Velásquez, que prefirió a un golpista!) y Carabobo (el de la soberbia familiar), creo que la oposición venezolana –la revolución hace tiempo que está en la consideración de las tres erres- debe hacer examen de conciencia y confesión general, porque se comporta como un personaje de la comedia que ama a uno en su interior y a otro en apariencia, “y si de pesar no muero, he de fingir que le quiero por sólo razón de Estado”. 

Los diccionarios jurídicos suelen aclarar que tal “razón” constituye pretendida justificación de lo injustificable, sin otra fuerza que la proveniente de la autoridad que la invoca, si es capaz de mantener la decisión adoptada. Con esta expresión en los labios suele lanzarse todo ultimátum; y, tras la jactancia castigada, vuelve a lucir, humilde entonces, para implorar la paz cuando la derrota es inevitable. En lo agresivo, la razón de Estado se escupe al enemigo; en el armisticio, se suplica a los ciudadanos. 

En lo nacional, la razón de Estado es muletilla del Gobierno para hacer cuanto quiere y sin explicaciones. Si la oposición no se confiesa con propósito de enmienda, es decir, con el propósito de que la enmienda constitucional promovida por la revolución con fecha de vencimiento no se constituya, le digo lo que un personaje de la comedia de Tirso: “Sólo sé que el ciego dios (Amor)/ da, señora, a su fortuna/ las dichas de una en una/, las penas de dos en dos”.

carloshjorge@hotmail.com

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Buenos deseos

En algún lugar dijo alguna vez G. Deleuze que si queremos saber de qué materia está hecho el deseo, hay que preguntárselo a B. Espinoza. 

“Cada cosa, en cuanto es en sí –nos contesta el filósofo holandés- se esfuerza en perseverar en su ser” (Etica, parte III, prop. VI). Y este esfuerzo no es nada exterior a la esencia de cada cosa, esto es, este esfuerzo es parte de su esencia, y esfuerzo que no envuelve tiempo definido: todo el tiempo, de manera indefinida, cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser. Esto es lo primero que hay que considerar sobre la esencia del deseo. 

 Así están en Venezuela la oposición y la revolución. Por ello es que adivinos, arúspices, augures, clarividentes, elegidos, enviados y otros profetas, se dedican en estos días a iluminar el futuro inmediato de la nación que este año, más que pacer bucólicamente como buey de tierra -dicen que este es su año-, se nos presenta como toro bravo con ganas de destripar al adversario. Y la gran pregunta que tratan de contestar es sobre quién ganará el referéndum para la enmienda constitucional. Una respuesta aparecida el día 3 dice que “Neptuno-Urano no serán proclives y precipitarán formidables resistencias. Desenlace: ‘El que tiene cauchos lisos, no entra corriendo en las curvas’. ‘Es mejor un mal arreglo que un buen pleito’. El consenso real no será favorable”. Para ambiguo, ni Delfos; pero tratemos de recoger la respuesta de la descripción general del año según los astros. 

“En 2009 -se lee en la misma profecía-, Saturno no será propicio, tampoco Urano ni Neptuno, pero Júpiter en Acuario y Plutón en Capricornio aportarán una extraordinaria protección y luz”. Entiendo -es un decir- que el padre de los dioses está en posesión de las llaves de paso de las aguas represadas que pueden inundar el país. ¡Menos mal que está con nosotros! Por su lado, el dios de las minas se va a dedicar al pastoreo de chivos y no se va a ocupar mucho del preciado oro negro. No entiendo en qué nos beneficia esto último. Sí deduzco que lo que viene es una tremenda confrontación entre los olímpicos. Por un lado: Saturno, Urano y Neptuno; por el otro, Júpiter y Plutón. Ya los comandos de guerra sucia deben de estar en plena producción de armas prohibidas por las leyes y... por la decencia. 

Volviendo a Spinoza, él nos ha dicho, también, que deseo es la esencia misma del hombre. Lo que equivale a afirmar que el hombre es de naturaleza contradictoria. Por ello no valen las cartas astrales. Por ello a veces no queremos ni desear. No es que no deseemos porque entramos en la rutina y estamos agobiados por el estrés; por el contrario, porque no deseamos, la rutina es nuestro refugio y el estrés, nuestra medicina.


carloshjorge@hotmail.com

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jueves, 4 de diciembre de 2008

Con el viento en la proa

La memoria es sorprendente. Cualquiera que se detenga un momento en el análisis de sus fenómenos estará de acuerdo conmigo. Por ejemplo, todos tenemos los llamados falsos recuerdos. Y, lo que es peor, uno no sabe muy bien si esos recuerdos fueron soñados o inventados en fantasías diurnas. Así me ocurre a mí con el fabuloso desarrollo económico del Eje Orinoco-Apure o con el recuerdo que tengo de un ferrocarril que corre a toda velocidad –casi enloquecido- por más de ¡13 mil kilómetros de vía! y que uno puede abordar en cualquier punto del país como lo señala una cuña de televisión o el faraónico Gasoducto del Sur. Hay muchos otros fenómenos sorprendentes. 

En estos días me acordé de un poema de Espronceda que aprendí de muchacho en la escuela; se llama La canción del pirata. Lo primero que me saltó a la conciencia fue una falsa expresión que repetía en mis años de infancia: baja el pirata, porque no entendía la verdadera de “bajel pirata”, que aparece en la primera estrofa del poema: “Con diez cañones por banda,/ viento en popa a toda vela,/ no corre el mar, sino vuela,/ un velero bergantín./ Bajel pirata que llaman/ por su bravura El Temido/ en todo mar conocido/ del uno al otro confín...” 

Revisando la composición de comienzos del siglo XIX, ahora sin confianza en la memoria por aquello de los falsos recuerdos, me encuentro con unos versos realmente descriptivos de nuestra situación, que, tal vez por ello, me recordó el poema. “Y va el capitán pirata,/ cantando alegre en la popa,/ Asia a un lado, al otro Europa/ y allá a su frente Istambul”. ¿Y qué canta? Entre otras cosas: “Veinte presas/ hemos hecho/ a despecho/ del inglés/ y han rendido/ sus pendones/ cien naciones/ a mis pies”. En un rapto de euforia, sin embargo, se sincera: “¡Sentenciado estoy a muerte!”, pero él se ríe. Confía en su buena estrella y en que podrá colgar “de alguna antena” “al mismo que lo condena”. Y sigue cantando. 

En vano busco en el poema por qué, a medida que el barco se aleja de tierra, el mar de la felicidad con “olas de plata y azul” se ha ido convirtiendo en un líquido viscoso, negro, que poco a poco se va endureciendo. Tampoco dice nada de la sospecha fundada que tiene el capitán de que su velero navega rumbo al desastre; hace tiempo que sus marineros empezaron a dejarlo solo en la popa dando órdenes de “envíame, mándame...” que promete recompensar, pues “en las presas/ yo divido/ lo cogido/ por igual;/ sólo quiero por riqueza/ la belleza sin igual”. 

No es seguro que ahora el capitán duerma arrullado por el mar cuando tiene el viento aullando en la proa.

Publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 17 de diciembre de 2008.

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martes, 2 de diciembre de 2008

Juicio de residencia

Creo, con Gadamer, que clásico es el autor o la obra que atravesaron los espacios del tiempo porque tienen algo que decirnos. Sea así con Simón Rodríguez y su Defensa de Bolívar. Allí escribió, a su manera, el filósofo de Caracas: “El suelo de los Estados Unidos está sembrado de ideas liberales—cultivado en todos sus puntos, por manos hábiles—y protegido por un ambiente de Libertad que respiran todos los habitantes; abandonado el suelo á su propia accion, es incapaz de adulterar sus producciones — el Presidente es un fruto del terruño: cada Ciudadano, cuando habla, sin afectacion dice Yo — en la América del Sur, al mas estudiado se le va la lengua, y dice MI AMO: en los Estados Unidos, los Empleos son casi Concejiles — se toman como una carga — y los que los solicitan, buscan en ellos un medio de hacer brillar su patriotismo y... los CONOCIMIENTOS con que lo sostienen... entre los hijos de los Españoles, se busca el empleo por el título ó por la renta, como lo veían hacer á sus padres: allá quieren servir, acá quieren representar”.

 Pasadas las elecciones en EE.UU. y en Venezuela, con las diferencias que anota el filósofo, aunque matizadas, no está demás que hablemos de responsabilidad, porque tanto aquí como allá, ser representante implica, ahora en el sentido ordinario del término, ser responsable. Pocos recuerdan que ‘responsabilidad’ viene de ‘responder’. Esto es, ser responsable quiere decir responder al representado por los actos que se han hecho. Y tal respuesta tiene dos caras. Por un lado, hay que asumir que “yo he sido” cuando los demás quieren saber quién llevó a cabo las acciones que fueron la causa más directa de tales o cuales efectos. Por el otro, hay ser capaz de dar razones cuando se pregunte por qué se hicieron estas acciones relevantes. ‘Responder’ -debiera ser obvio- es cosa que tiene que ver con ‘hablar’. 

En una democracia, la verdad de las acciones de representación pública debe exponerse, debe justificarse ante los demás. La persona responsable tiene que estar dispuesta a aceptar, tras haber expuesto sus razones y no haber logrado persuadir al soberano que pregunta, el costo en censura, marginación o castigo que suponga su discrepancia. 

En el antiguo procedimiento español, ‘juicio de residencia’ era la cuenta personal que un juez tomaba a otro, a un corregidor o alcalde mayor, o a cualquiera otra persona que desempeñara cargo público, acerca de la administración ejercida durante el tiempo en que el oficio estuvo a su cuidado.

 Creo que es una institución que debiéramos revivir, para empezar a juzgar, entre otras cosas, los daños causados por revolución. Alguien debe responder por el desastre hecho en nombre de “mi amo”.

Publicado por Tal Cual, pág. 20, el miércoles 3 de diciembre de 2008.


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jueves, 20 de noviembre de 2008

Madrigal

En música se entiende por madrigal una composición para varias voces sin acompañamiento. Consta de dos o tres estrofas de tres versos cada una, en las que se repite la melodía y un ritornello de distinto ritmo. En literatura, el madrigal es un poema breve, generalmente de tema amoroso, en que se combinan versos de siete y de once sílabas. Comenzó a emplearse en Italia en el siglo XIV y constituye una de las formas más características del Renacimiento

. El sevillano Gutierre de Cetina (1520-1557), introductor de esta forma poética en el castellano, nos ha dejado un famosísimo ejemplo, que un atribulado bardo venezolano ha vuelto a poner en vigor. Dicen los versos de marras: Ojos claros, serenos,/ si de un dulce mirar sois alabados,/¿por qué, si me miráis, miráis airados?/ Si cuando más piadosos, /más bellos parecéis a aquél que os mira,/ no me miréis con ira,/ porque no me parezcáis menos hermosos./ ¡Ay tormentos rabiosos!/ Ojos claros, serenos,/ ya que así me miráis, miradme al menos.

El poeta, oyendo, palpando, gustando, oliendo y, sobre todo, viendo que los ojos de su tormento se han volteado, que ni en un 60% puede confiar en ellos, que ya no lo miran como les ha suplicado, les ha compuesto un nuevo madrigal. El lector me dispensará que sólo recuerde el ritornello: Es un guion elaborado por "las transnacionales de la comunicación"; el señor Bush está detrás del desafecto; él envió a sus agentes de la CIA y del FBI para enemistarnos.

Y debió de ser así. El amado estuvo un mes en La Orchila relajándose y leyendo el regalo autografiado del libro Abril comienza en octubre. Claro que no todo fue amor sobre hojuelas: tenía que aprender lo relatado con énfasis en las páginas 20 y 138, "junto con un guión de declaraciones y de personas. Tenía que aprenderme nombres, fisonomía, características, lugares y fechas".

Los horrorosos hechos del exitoso abogado de 38 años, nacido en La vega y muerto en la calle Vargas de Los Chaguaramos a bordo de su camioneta cuando ésta estalla a las 9:45 de la noche del jueves 18 de noviembre de 2004, no importan mucho. Era fiscal IV de Ambiente con competencia nacional, pero curiosamente llevaba la mayor cantidad de casos penales que no tenían nada que ver con su competencia.

"Mártir de la democracia", tuvo honores como ningún otro personaje de la historia contemporánea del país: se le veló en capilla ardiente en el hemiciclo de la Asamblea Nacional; se le concedió post mortem la Orden del Libertador; el paso del cortejo fúnebre hasta el Cementerio del Este fue transmitido por cadena nacional.

Y a cuatro años de los hechos, más que un enigma, la muerte de Danilo Anderson es un síntoma. Y un madrigal.

carloshjorge@hotmail.com Publicado por Tal Cual, pág. 20, el jueves 20 de noviembre de 2008

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Candidatos invisibles

A Manuel Pino

El principio que permite la invisibilidad originariamente es físico. Se basa en lo siguiente: un cuerpo o bien absorbe la luz, la refleja o la refracta, o bien hace todas esas cosas al mismo tiempo; si no refleja o refracta o absorbe la luz, no puede ser visible por sí mismo. Por ejemplo, vemos una camisa roja porque el color absorbe parte de la luz y refleja el resto, la parte roja que la luz tiene para nosotros. 

Pero ese principio se volvió metafísico por la energía del dedo. Claro que no todo es completamente invisible: siempre queda un pigmento fuerte e iridiscente en el fondo del ojo que posibilita adivinar el personaje. Aunque éste insista en desaparecer. ¿Por qué la invisibilidad? Porque se descubrió las extraordinarias ventajas que proporciona; por ejemplo, hacer fortuna en poco tiempo, cometer delitos impunemente y, sobre todo, someter por el terror a la sociedad en su conjunto.

 Reduciéndolo al máximo, la invisibilidad es buena por dos cosas: hacer daño y escapar. Aunque esto último no siempre es posible, pues también tiene sus limitaciones. Por más que se cubran, todo el tiempo van dejando huellas que no ven porque tampoco ellos ven sus pies. Otra: pueden ser oídos. Otra: despiden un fuerte olor que cualquier sabueso detecta fácilmente. Más: muchas veces deben guardar ayuno forzoso, porque, al comer, antes de que las sustancias sean asimiladas por el organismo, vuelven los cuerpos grotescamente visibles. Como son sensibles a la temperatura y sus consecuencias, andan desnudos la mayor parte del tiempo. Pero hay momentos en los que requieren ser vistos. Para ello se disfrazan de una manera teatral y realmente ridícula. Pero con esas fachas que adoptan, no parecen humanos, se ven más bien como espantapájaros y ya no son muy creíbles. 

Aunque todavía una buena parte de la población piensa según esas patrañas, otra buena porción de la sociedad los tiene sitiados desde diciembre del pasado año cuando descubrió los pasos de los invisibles para implantar su reino totalitario. Ahora se apresta a cazar al cazador. ¡Piedad, piedad!, más que gritar sollozan aquellos que no conocen ni el significado de la palabra, mientras se vuelven cada vez más opacos. Llegó el tiempo de que aparezcan venas y arterias, nervios y huesos, en fin, carne humana. Lo que pudo haber sido una buena técnica para hacer el bien está terminando en un infinito desastre.

De este modo concluye la historia del inaudito y maligno experimento imaginado por H. G. Wells, el mismo inventor de la máquina del tiempo, que viajó al futuro. Algunos venezolanos viajaron al pasado, a cambio de volverse invisibles. 

 carloshjorge@hotmail.com
 Publicado por Tal Cual, pág. 20, el miércoles 5 de noviembre de 2008.
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domingo, 26 de octubre de 2008

El alelo 334

"Cada cosa, en cuanto es en sí -escribió B. Spinoza en su Ética-, se esfuerza en perseverar en su ser". Y tres proposiciones más adelante precisa lo anterior refiriéndolo concretamente al caso del hombre: "El alma, ya en cuanto tiene ideas claras y distintas, ya en cuanto las tiene confusas, se esfuerza en perseverar en su ser con una duración indefinida, y es consciente de ese esfuerzo suyo". En estas pocas líneas se halla dicho todo lo que puede decirse sobre la aspiración universal a la inmortalidad.

Que todos buscamos afanosamente permanecer para siempre no tiene discusión. Si alguien lo duda, no estaría de más que se fijase en las prácticas religiosas de los ancianos. Cada uno, con la conciencia de la pronta desaparición, busca asegurarse un puesto en la eternidad. Y es que la cosa se ve fácil si uno se hace amigo del Eterno.

Pero la vida, en general, no puede arriesgarse a desaparecer, no puede quedar al libre arbitrio de cada quien. La vida es un producto de Eros, fuerza fundamental opuesta a Thánatos, instinto de muerte. Aunque al final en cada individuo triunfa Thánatos, Eros sin embargo le ha hecho trampa antes de entregarse: en todo el mundo biológico, la vida se reproduce.

No deja de ser una maravilla observar los casi infinitos mecanismos que las plantas, por ejemplo, han desarrollado para perpetuar la especie. No tenemos sino que considerar el amoroso cuidado con que trata la mata de la patilla a sus hijos (semillas).

Planta herbácea trepadora, de hasta unos 4 m de largo, produce un fruto de los de mayor tamaño que se conocen (el récord Guinness es de 127 Kg). En una pulpa rojiza o rosada muy atractiva, porosa, de textura acuosa con delicioso sabor dulce, protegidas por una corteza dura, anidan y se alimentan las semillas. Contarán con 5 ó 10 años para reproducirse en una historia sin fin.

Aunque la mata de la patilla es monoica, esto es, que puede autofecundarse en una casa, sin embargo las fecundaciones cruzadas son predominantes. Algo parecido sucede en el mundo humano. De acuerdo con un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo, la culpa de los hombres para buscar la fecundación en otras casas la tiene un gen, el alelo 334, que gestiona la vasopresina, hormona que se produce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos. De allí que los hombres dotados de esta variante del gen sean peligrosos para una relación estable.

Sin ánimo de quitarles méritos a los científicos suecos, muchos hombres saben por experiencia que, aun contra sus deseos, un impulso profundo los empuja a otras casas para asegurarse la inmortalidad. Claro que esto no suele ser suficiente para sus mujeres.

Publicado por Tal Cual, página 21, el miércoles 22 de octubre de 2008.
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jueves, 9 de octubre de 2008

Drama satírico

Estrechamente asociado a la tragedia, es el drama satírico un género literario -mal conocido porque han sobrevivido pocas obras- de la Grecia Antigua. El seudo Demetrio de Falero lo llama una "tragedia que divierte". No por eso se trata de una comedia ni mucho menos. El drama satírico pone en escena un coro de sátiros, desnudos e itifálicos, dirigidos por Sileno y enfrentados a un héroe mitológico del que se mofan. (De donde lo satírico es sarcasmo, burla, ironía, crítica...). La escena transcurre en una naturaleza salvaje. 

¿Por qué sátiros? Junto con los Epiganes y Silenos, los Sátiros eran divinidades agrestes de forma híbrida: mitad hombre, mitad animal. La más importante de esas divinidades agrestes era Pan, el dios pastor por excelencia. En torno de él se agrupaban los genios campestres, espíritus elementales de los bosques y las montañas. Partícipes del cortejo de Dioniso, los Sátiros amaban los bosques, las fiestas, el vino y... las Ninfas. Aunque no hay acuerdo sobre su origen, sí lo hay sobre su descripción: rasgos de macho cabrío, carácter sensual y conducta cobarde y perezosa

Drama satírico es el que vive desde el 10 de enero de 2007 Nicaragua y, en gran medida, toda la América ibérica. El drama no está tanto en la presencia de un sátiro en el poder que cometió asquerosas iniquidades, sino porque -como lo dijo M. Vargas Llosa- "ungido por los votos de los ciudadanos, en vez de estar pudriéndose en una cárcel", se halla al frente de la República, burlándose de la justicia divina y de la dignidad humana.

Los sátiros, de la Antigüedad y modernos, conservan el aspecto que tradicionalmente los caracteriza: rasgos bestiales y primitivos, permanente expresión de sensualidad en sus ojos (vidriosos). Por esta razón los artistas acostumbran a representarlos con cuernos y patas de caprinos. Un modelo de P. P. Rubens para su Dos sátiros seguramente se parecía a Daniel Ortega Saavedra. 

No encuentro el antecedente mitológico de Rosa Murillo, la madre de la acosada y violada durante veinte años, quien por poder es capaz de renunciar a la maternidad. Al degollar a sus hijos por defender la feminidad, Medea se nos presenta mucho más auténtica y pundonorosa que la guerrillera hombruna. Nuestros revolucionarios no creen en la denuncia de esclavitud sexual hecha ya en 1998 por Zoilamérica Narváez en contra de su padrastro comandante... porque piensan como él. "El me manipuló y me concibió como objeto sexual de un líder que se lo merecía todo. Así fue que sucedió (...) haciéndome creer que mi sacrificio aportaba y protegía a la revolución". 

Esta forma de pensar es comprensible si se acepta como válida la más perversa de las máximas que haya podido crear la teoría política: Dentro de la revolución, todo; fuera de la revolución, nada.

Publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 8 de octubre de 2008. Con dibujito.
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miércoles, 24 de septiembre de 2008

De necesidades y deseos

A Camila Serrano

Algunos filósofos han postulado que la vida ética -la vida buena, como les gustaba decir a los clásicos- se configura entre el deseo y el goce. De otra manera: la necesidad es el último punto de referencia que señala dónde se encuentra el bien humano y el deseo es la interpretación de esa necesidad, de lo que nos hace falta. Al revisar los fundamentos de aquello que permite vivir moralmente, encontramos que el deseo y el goce son dos conceptos relacionados entre sí dialécticamente, donde el goce es el término universal y el deseo, el particular. Entendidos de este modo, el goce es para un deseo y el deseo es deseo de goce. Ambos términos aparecen entonces como dos momentos que, dentro del movimiento del todo y a través de él, se contraponen y se cancelan dialécticamente, esto es, conservándose.

La necesidad es premoral, pues expresa la falta-en-ser del individuo humano. En efecto, sólo después de satisfacer la carencia de alimentación, vestido, alojamiento, curación y distracción que nos persigue, se puede pensar en vivir racionalmente, esto es, éticamente. Pero la necesidad de distraernos, es decir: de estar fuera de nosotros mismos, introduce una tremenda distorsión de la necesidad, creando una graduación de necesidades indispensables de satisfacer, facticias o convencionales y ficticias. Por ejemplo, a este último grupo de necesidades imaginarias pertenece la de tener una corbata de seda Louis Vuitton, un reloj Cartier, estilográficas Mont Blanc, camioneta Hummer, güisqui escocés de 18 años, quinta en el Este o viajar a Orlando. Siempre es mejor todo ello que andar en alpargatas, vivir medio desnudo entre cuatro latas y tener que curarse en Barrio Adentro I y II.

Ahora bien, comúnmente se le reclama a la Revolución Francesa el que no haya desarrollado su lema de igualdad y se haya contentado con postularlo sólo como principio formal de los ciudadanos ante la ley. Pero esa profundización se da, y con creces, en la revolución que nos arropa: diez funcionarios ganan igual que 513 trabajadores de salario mínimo. En otros términos, socialismo del siglo XXI e igualdad van de la mano. El igualitarismo salarial cubano de diecisiete dólares mensuales acaba de ser derrotado, por la razón que han dicho los jerarcas carcelarios de La Habana: "no hay que tenerle miedo a los altos salarios, siempre que correspondan a resultados concretos". Claro que esos resultados concretos deben de ser los obtenidos por los jefes, sospecha uno.

En conclusión, escasa y exigua satisfacción de necesidades para el proletariado, que con un sueldo de Bs.F. 799 no puede pretender una vida decente; satisfacción plena de sus deseos para la vanguardia revolucionaria... por ahora. Por eso la revolución se llama bonita.

Publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 24 de septiembre de 2008
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Dignificación



A Guillermo Mosquera

 
Tanto si se afirma que el término latino ministerium viene de manus: mano o de minus: menos, en cualquier caso el derivado castellano 'ministerio' significa servicio, y ministro, servidor. Hablar entonces de Ministerio del poder popular para lo que sea no deja de ser una expresión muy engreída y muy poco modesta como exige el nombre.

Uno entiende el gusto de los revolucionarios por las palabras pomposas, porque es más fácil y rápido -creen ellos- hacer cambios radicales en el lenguaje que en lo real. Los promotores de la Revolución bonita han sido exitosos en el fomento del uso de algunas palabras, unas para ofender, como escuálido, otras para halagar, como dignificar. Siguiendo el ejemplo del Minpopo para la Economía Comunal, que quiere dignificar en Sabana Grande el Trabajo Popular, un candidato opositor a la Alcaldía de Girardot adula a sus votantes buhoneros prometiéndoles un centro comercial en la Av. Bolívar de Maracay... que los dignificará.

Hay que aclararles a la revolución y a la contra plagiaria que "dignificar" literalmente significa "hacer digno", y lo que se quiere decir es "restaurar derechos que han sido arrebatados" o "dar un trato digno" a quien lo es por ser humano.

Ya Kant recordaba allá por 1775 en sus lecciones de ética que se debe respetar a cada ser humano porque toda persona sintetiza en sí a toda la humanidad. Todo ser humano es digno (que etimológicamente significa que "tiene el mismo precio o valor que otro"). Esto quiere decir, entre otras cosas, que la humanidad merece aprecio y que debe ser estimada digna cualquier persona, aunque se trate del más malvado de los hombres.

La dignidad del ser humano lo obliga a cada uno para consigo mismo con más fuerza que en el trato a los demás, pues sólo uno mismo puede rebajar en su propia persona la dignidad del género humano.

Teniendo lo anterior por delante, no puede uno menos que condenar los innobles medios que algunos desheredados, humillados y ofendidos, emplean para sobrevivir: depredación de accidentados en autopistas, saqueo de los cadáveres por desastres aéreos, de tráfico o por la furia de la naturaleza, invasiones... Tampoco puede uno dejar de lamentar que alguien que recibió una medalla por dar patadas reclame una casa digna que merece por ello: ya recibió su pago en bronce.

Uno condena y lamenta, porque como señalaba el genio de Könisberg, la vida tiene un valor inferior a la dignidad. Vivir no es algo necesario, pero sí vivir dignamente. Uno condena y lamenta, aunque comprende. Claro que no puede uno comprender a los vividores del régimen que se prostituyen practicando la sofística y echando a la basura toda dignidad, así sea por la necesidad de sobrevivir.

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Publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 10 de septiembre de 2008

martes, 26 de agosto de 2008

Dos modelos

En la independencia de las colonias iberoamericanas del Imperio español, hubo dos tipos de emancipadores: los políticos ( fundamentalmente militares) y los mentales. 

A este segundo grupo pertenece, sin duda, Simón Rodríguez. Desde Oruro, el 30 de septiembre de 1827 le recuerda al héroe de Carabobo , Boyacá, Junín y Presidente de Colombia que “¡Jactancia... estúpida presunción será, tal vez, parecerá el decir que la emancipación del mediodía de América depende, para consolidarse, de la influencia de la influencia de un hombre tan oscuro como yo...!” 

Sobre el trabajo realizado por los llamados libertadores, escribió el filósofo caraqueño en 1843: “Somos independientes, pero no libres; dueños del suelo, pero no de nosotros mismos. Las preocupaciones [léase prejuicios] políticas que nos dominan no caducarán, como muchos lo esperan; al contrario, al lado de las ideas liberales, las harán bastardear. Otras fuerzas que las que empleamos para emanciparnos, debemos emplear para libertarnos... las de la razón”. 

¿En qué hombre libre está pensando el filósofo? Sin duda alguna, en el enkratés clásico. El modelo de hombre que tiene en mente como ideal es el del filósofo. Y más: quiere para América “un pueblo de filósofos”, deseo que será objeto de mofa por parte de sus adversarios. Y es que para Rodríguez, ser filósofo significa ser pensador, crítico, justo y reformador continuo, no profesor de Filosofía. 

El siglo XX elaboró en América Latina un tipo de político-guerrero un poco distinto al del siglo anterior: el guerrillero, revolucionario defensor de pobres, humildes y explotados. Fidel Castro, en la velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Che Guevara del 18 de octubre de1967, trazó el retrato del modelo. “Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones -gritó en la Plaza de la Revolución de La Habana-, debemos decir: ¡que sean como el Che”. “Che se ha convertido en un modelo de hombre no sólo para nuestro pueblo sino para cualquier pueblo de América Latina. Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria. ¡Ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario!” 

Acabamos de enterarnos de que “la guerra de guerrillas pasó a la historia” y que “a estas alturas en América Latina está fuera de orden un movimiento guerrillero armado; esto hay que decírselo a las FARC”. 

Pero lo que causó tanto asombro, ya lo había dicho el filósofo caraqueño en 1834: “Descríbase una peste y se describirá una Revolución”, pues también se le puede llamar “calamidad...!... castigo...!... azote...!... plaga...”

carloshjorge@hotmail.com Publicado por Tal Cual, pág. , el miércoles 27 de agosto de 2008.
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miércoles, 13 de agosto de 2008

La gloria de la Sala

El asedio y la conquista de la ciudad de Numancia constituyen uno de los episodios más interesantes de la conquista romana de la Península Ibérica. El período final del asedio y toma de Numancia se desarrolló a partir del año 134 a.C., cuando el destructor de Cartago, general romano Publio Escipión, se puso al frente de un ejército de 25.000 hombres contra unos 10.000 asediados.

En principio, Escipión no se dirigió directamente contra la ciudad, sino contra el territorio que la circundaba, devastándolo. Levanta, entonces, una serie de torres de observación y fortificaciones y corta el paso por el río Duero, único punto de contacto de la ciudad con el exterior. 

Después de verse sitiada por Escipión durante unos ocho meses, Numancia se rinde agotada por el hambre y las dificultades. Algunos de sus habitantes prefieren darse muerte entre sí antes que rendirse a los romanos. De los rendidos, Escipión se guardó cincuenta para que lo acompañaran en su triunfo a Roma y al resto los vendió como esclavos. La ciudad permanecerá arrasada hasta comienzos del Imperio.

Numancia ha pasado a la gloria de la Historia por su valor, por su afán de libertad que le llevó a resistir durante once años a las poderosas legiones romanas con escasos medios y pocas posibilidades de éxito. Y es que por la gloria se sacrifica todo, sentenció un filósofo. Es cierto: en el altar de esta diosa se ofrenda el reposo, el caudal y hasta la vida. La religión católica la identifica con el estado de los bienaventurados en el Cielo; pero también la misma Iglesia le recuerda al Papa en su coronación: "Sic transit gloria mundi", que en buen cristiano quiere decir que la gloria del mundo se desvanece como el efímero humo del incensario. La verdadera gloria no pasa. La verdadera gloria es la inmortalidad, porque está en la memoria de los pueblos que de esa manera tributan agradecimiento a sus benefactores. Esa inmortalidad es una sombra de la vida que se prolonga en el tiempo más allá de un horizonte sin fin.

Pocos, un grupo de elegidos, tienen la posibilidad real de ver extenderse su existencia, tal como se suceden valles y montañas. Si en las circunstancias que el azar agita esos pocos no ven su gloria, los dados del tiempo les traerán, no la gloria, sino su contrario, el infierno en la eternidad, esto es, el olvido.

Asediada por todos los flancos, sin retirada posible y sin esperanza de conseguir ayuda, la Sala Constitucional del TSJ, por fin, se ha entregado. Con su decreto 1265 prefirió una vida de esclavitud a una muerte gloriosa.


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Publicado por Tal Cual, pág. 20, el miércoles 13 de agosto de 2008

viernes, 1 de agosto de 2008

A Carlos H. Jorge



Víctor M. Gruber F. 
gruberv@cantv.net

Estimado amigo, reciba un cordial saludo de uno de sus lectores, y mis sinceras felicitaciones por su artículo en TalCual sobre los lateros...

Cuando empezó el "glorioso" gobierno de Chávez en 1999, inmediatamente se potenciaron los males sociales que venía sufriendo la sociedad venezolana, y con ellos entre otras cosas aumentó el número de buhoneros y de lateros.

Trabajaba yo como profesor en un Colegio Universitario Oficial, en la esquina de Mijares; y según mis horarios, a veces cubría un turno matutino, otras un turno nocturno; así que estaba condenado a circular por el endemoniado centro de Caracas, unas veces de día, otras de noche. Era la época de la lucha a muerte contra el alcalde Peña, pasado del chavismo a la oposición; las "tomas" chavistas de la Plaza Bolívar; la "Esquina Caliente"; buhoneros por millares; lateros, ladrones, carteristas, y gentes de mal vivir, se mezclaban con nosotros, ciudadanos de a pie, que teníamos que trabajar en las instituciones privadas u oficiales, para ganarnos el diario sustento.

Mis alumnos del diurno se quejaban de las molestias, y atracos, que sufrían por la zona central, y en las camioneticas de pasajeros; las quejas de los nocturnos eran mucho mayores, y tenían razón.

Daba terror salir de un curso a las 10 pm, pasar por el frente de la Prefectura de Catedral, cerrada a cal y canto; igualmente que el Cuartel de Policía de las Monjas; la sede de la Gobernación de Caracas, la sede del Concejo Municipal, etc., etc.

Daba miedo circular por la Plaza Bolívar, tan desguarnecida, que bien podía ser cualquier ciudadano asaltado, violado, y muerto en ese desierto de autoridades; y ni siquiera quedaba el consuelo de refugiarse en la Santa Catedral, como en tiempos muy antiguos, para pedir protección al Señor, contra las maldades de los humanos, o de las fuerzas infernales.

Se me ocurrió una solución, y así se la recomendé a mis alumnos y colegas: salir al trabajo disfrazados de lateros, y en la bolsa negra usada para la recolección de latas, u otros objetos, llevar el traje formal para trabajar. Nos reíamos a quijada batiente al imaginar los millones de "lateros" movilizándose por la ciudad, en el Metro, y en el transporte público, para llegar indemnes a las empresas, colegios, o ministerios, y empezar a trabajar.
Motivo de risa adicional era imaginar los pasillos, las oficinas y los baños de esas instituciones, congestionadas con el personal cambiándose de ropa, y guardando el disfraz en la bendita bolsa negra.

Pero se presentaba un nuevo problema, los amigos de lo ajeno, siempre pendientes de los cambios sociales, y de las repercusiones en sus "negocios", empezarían a sospechar de esa masa millonaria de "neolateros", bañados, afeitados, perfumados, y de buenos modales; y por tanto los harían objeto de asaltos y otras violencias. Casi se me anulaban las variables de mi plan de "seguridad" personal, pero inmediatamente obtuve una solución: los "neolateros" tendrían que dejar de bañarse, afeitarse, perfumarse, y debían vestir andrajos, y tener malos modales tal cual los verdaderos: ¡El camuflaje perfecto! Por tanto, al final del indefinido mandato del chavismo, Venezuela presentaría orgullosa al mundo su modelo del "Hombre Nuevo" del Socialismo del Siglo XXI: lateros de verdad, verdad: barbados, sin bañar, sucios, hediondos, andrajosos, de malos modales, y pobres de solemnidad.

Hasta aquí mi fantasía.

Nota bene. Este artículo fue publicado por Víctor M. Gruber en la fecha de hoy, 01 de agosto de 2008, en Tal Cual, pág. 20. Es el necesario complemento de mi publicación del pasado 30 de julio y que puede leerse más adelante con el título de Elogio del latero.


Llegado hasta aquí, lector, te pido un Comentario para que me orientes. Salud

miércoles, 30 de julio de 2008

Elogio del latero

A Giovanni Mauriello

Confieso que ha sido una lástima que el alcalde metropolitano no haya tenido mayor éxito (que se sepa) con el I Congreso de Nómadas, reunido en Caracas el 20 de julio de 2005, para que los trashumantes citadinos deliberaran sobre su propia situación y aprendieran a vivir en comunidad. La idea es digna de figurar no sólo en el criollo "Nuestro insólito universo", sino, y sobre todo, en "Aunque usted no lo crea", de Ripley.

La parábola de los invitados descorteses, narrada por Mateo (22, 2-14), explica el resultado anotado. Brevemente: Un hombre rico preparó un fastuoso banquete en la boda de su hijo. Llegado el día, todos los que habían sido invitados se excusaron por no poder asistir. El hombre, irritado, llama a su criado: "Sal aprisa a plazas y calles de la ciudad, y a los pobres, tullidos, ciegos y cojos tráelos aquí". Como aún quedaban puestos vacíos, envió nuevamente al criado: "Sal a los caminos y cercados, y obliga a entrar, para que se llene mi casa, porque os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados gustará mi cena". Es decir, esta gente de "los caminos y cercados" o "las personas en situación de calle", como quiere la prosa revolucionaria burocrática, sólo asiste si es obligada. Le importa un comino el banquete de la ciudadanía; le importa, por el contrario, la independencia casi absoluta... en sociedad.

Es muy común oponer ciudadanos a menesterosos, indigentes a gente normal. La población desafortunada, apartada de la vida del intercambio social, es imaginada desde fuera con asco. Recordaba G. Bataille que el profundo desgarramiento que opone los diferentes aspectos de la existencia aparece más claramente revelado en la ambigüedad de la palabra "miserable". Después de haber significado "que inclina a la piedad", el término se ha convertido en sinónimo de "abyecto".

Pero el latero miserable es el verdadero "único y su propiedad", del que escribiera Stirner. Recorriendo con prisa las calles para recoger los metales que le permiten vivir con dignidad, carga sobre sus espaldas la libertad tan preciada. No sabemos por qué infortunios estos desheredados tomaron la calle. Pero uno no puede menos que reconocer su pundonor. No se consideran desdichados. Quien mantiene un talante estoico, incluso cuando lo ha perdido todo, posee dentro de sí algo que detenta un valor intrínseco y se hace acreedor de nuestra compasión, cuando menos, y de nuestro respeto.

Después de diez años, los "ciudadanos normales" gobernamos un desastre económico, hemos demolido las instituciones políticas, el caos social reina en todas partes y la confusión ideológica impera. Ante este panorama, ¿quién no añora ser latero?

Artículo publicado por Tal Cual, pág. 21, el miércoles 30 de julio de 2008
JUSTICIA: La magnífica foto del latero equilibrista fue tomada de: farm2.static.flickr.com/1328/1474209964_eca5b...
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sábado, 26 de julio de 2008

De nueces y partos


La deliciosa comedia Mucho ruido y pocas nueces (1599) es una obra de Shakespeare en que mejor se amalgaman lo cómico y lo dramático. Víctor Hugo la calificó de tragedia que se resuelve en la risa. Por un afortunado error, el copista del manuscrito, que sirvió para las ediciones de 1600 y 1623, en lugar de los personajes consignó los nombres de los actores.

No por error, sino por voluntad engreída –diría yo-, los rectores Antonio París, Benjamín Sharifker y Luis Ugalde se presentaron en escena para hacer una dramática auditoría al Registro Electoral. Para generar confianza, dijeron.

Otros rectores, los del CNE, aceptaron tan desprendido ofrecimiento con la condición de que fuera con otras universidades y dentro de los parámetros del CNE.

El martes 13 de junio los actores rectores descartaron participar en la auditoría oficial. Pero, no se sabe muy bien cómo, pues el CNE no les dio la data solicitada –perdón por el barbarismo-, los técnicos de la UCV, USB y UCAB le hicieron una auditoría (¿?) al padrón de votantes con el objeto de comprobar la fidelidad de la base de datos. Lo que según los rectores llevaría ¡meses! Se hizo en poco más de 30 días. Y elaboraron un informe.

De estudio trágico, el informe devino en libreto de vulgar astracán. Ni siquiera da risa, porque mucha gente había puesto su confianza en los tres ilustres actores y en una buena representación. Con razón Carlos Figueira, profesor de la USB y asesor del CNE, preguntó el día de la puesta en escena del espectáculo: “¿Por qué ustedes llaman a esto auditoría?”

Encontraron, por ejemplo, que en 107 municipios (distribuidos por todo el país) existen más votantes que habitantes, lo cual, a primera vista, parece alarmante. Y alarmante se ve que en 54 municipios el índice de cobertura llega a niveles de 95% y 99%. Se preguntaron: ¿es sospechoso que, en un padrón en el cual los votantes se inscriben voluntariamente, casi todos los posibles electores estén inscritos? Y se respondieron: en 1983 y 1988 se registraron niveles similares.

Las conclusiones son claras: 1) hay defectos importantes en el padrón, consistentes con la mayoría de las denuncias publicadas en los medios de comunicación; 2) los errores no son nuevos; 3) pero “no hay evidencias de que estas anomalías afecten las preferencias políticas”. Y lo verdaderamente cómico: “Los resultados (de la auditoría) sugieren que los errores no parecen estar relacionados con la intención del voto en un evento comicial presidencial”. 

Éste fue el parto de los montes, expresión del poeta latino Horacio que el DRAE define como “cosa ridícula y fútil que sucede o sobreviene cuando se esperaba u se anunciaba una grande y de consideración”.

Preguntamos: ¿y para saber eso trajeron a un experto en matemática y estadística de la Universidad de Valencia, España?

Este artículo se publica hoy por primera vez, aunque fue redactado en el momento de los hechos que se comentan. La oposición al gobierno no sólo ha cometido errores, sino que también ha hecho el ridículo, como en el caso.

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